Jóvenes que recuperan el futuro: cómo funciona el programa bonaerense que previene el delito desde los barrios

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Jóvenes que recuperan el futuro: cómo funciona el programa bonaerense que previene el delito desde los barrios

El 5 de septiembre entró en vigencia la Ley 27.801, que establece un nuevo régimen penal para adolescentes. La norma baja la edad de responsabilidad penal a los 14 años y amplía los delitos alcanzados. ¿Qué problemas y qué alternativas tiene esta ley?
Cuando se habla de seguridad y de jóvenes en problemas con la ley, muchas veces el debate público discute sobre leyes más duras o bajar la edad de imputabilidad como si fueran soluciones mágicas. Sin embargo, en la Provincia de Buenos Aires hay otra respuesta en marcha: La Provincia promueve un acompañamiento cercano que busca cortar lazos con la violencia. Ese programa se llama Entramados.

Entramados ya está activo en más de 30 municipios bonaerenses procurando cambiar la forma en la que el Estado se acerca a los chicos y chicas que atraviesan situaciones de vulnerabilidad extrema o conflictos con la ley penal. Sin proponer un abordaje único, la iniciativa busca conocer la realidad de cada distrito para entender qué pasa y qué falta.

¿DE DÓNDE SURGE ENTRAMADOS? 

Entre quienes estudian y piensan las políticas públicas – en Argentina y en el mundo – existe un consenso desde hace décadas: la seguridad es un fenómeno complejo, multicausal y situado. Y, en consecuencia, los abordajes reactivos (de detección, investigación y sanción de delitos ya ocurridos) tienen que complementarse con políticas de prevención (situacional, social o integrada). No se puede, no se debe y no alcanza con esperar a que los chicos cometan un delito para acordarse de que existen. Sin embargo, este consenso bastante extendido en la retórica política de la seguridad democrática en Argentina muy pocas veces se ha materializado en políticas concretas de prevención.

Entramados toma como punto de partida la comprensión del problema de manera situada, con sus múltiples causas y la necesidad de coordinar las intervenciones, a nivel provincial y local.

A través de un seguimiento cercano, que incluye desde visitas domiciliarias y acompañamiento en trámites, hasta asistencia en momentos judiciales críticos, el Estado logra intervenir antes de que el delito se convierta en el único destino posible.

TEJER REDES, ROMPER COMPARTIMENTOS ESTANCOS

Lo primer que hace Entramados en un municipio es un diagnóstico. Con más de 1300 entrevistas a niños, niñas y adolescentes y funcionarios y referentes locales, lo que se encuentra es que, cuando un pibe o una piba se encuentra en una situación vulnerable, rara vez enfrenta un solo problema. Lo más común es que afronte varias carencias al mismo tiempo: la escuela se abandonó por la necesidad de salir a cartonear o cuidar hermanos, faltan documentos, se vive en un entorno territorial de violencia donde hay escasez de oportunidades, hay padecimientos de salud mental sin atender o una familia completamente desbordada y sin adultos que puedan sostener el cuidado cotidiano. Y hay un Estado con presencia heterogénea y baja densidad territorial, donde las intervenciones son aisladas, discontinuas y generalmente llegan cuando la trayectoria delictiva ya se consolidó.

En este escenario, Entramados propone a romper con la vieja costumbre de que cada oficina estatal trabaje por su lado. El Programa reunió desde su diseño a cuatro organismos provinciales: el Ministerio de Seguridad, el Ministerio de Justicia y Derechos Humanos, el Organismo Provincial de la Niñez y Adolescencia y la Secretaría General de la gobernación. Luego, hace convenios con los municipios. Entramados inicia en cada distrito con la conformación de una Mesa Multiagencial Local que reúne a los diferentes organismos provinciales y municipales involucrados en la temática, como las áreas de niñez, educación, salud, género, seguridad, desarrollo social y trabajo, además del Poder Judicial, Centros de Referencia, universidades, hospitales y organizaciones de la comunidad.

En las mesas se establecen acuerdos, se define una agenda de trabajo en común, se organizan y diseñan acciones y se realiza el seguimiento de los casos teniendo en cuenta la participación específica de cada área. En este ámbito también se llevan adelante capacitaciones y se diseñan protocolos de actuación, por ejemplo, sobre los circuitos de aprehensiones, que buscan lograr una comunicación más rápida y eficiente entre los actores que intervienen ante una detención.

De esta forma, recupera y pone en valor experiencias que ya se venían desarrollando en algunos distritos bonaerenses y es un agente fundamental para dar el puntapié inicial en aquellos en donde la temática no estaba siendo abordada. Busca articular los recursos, programas y dispositivos que ya existen en cada lugar para que el trabajo con cada joven abarque las diferentes aristas que lo pueden llevar a transgredir la ley penal.

Cada distrito cuenta además con un equipo territorial local que se encarga de planificar e implementar las intervenciones y está acompañado por un equipo técnico de la Unidad de Coordinación.

Pero para romper los compartimentos estancos no alcanza con diseñar un programa. Entramados es una iniciativa que surge desde su inicio como una política impulsada por el gobernador y el gabinete. Lo que se expresa en su diseño y acompañamiento transversal de los distintos ministerios involucrados y en la inversión presupuestaria para llevarla adelante. Eso ya marca una diferencia significativa respecto de las experiencias anteriores que debieron abrirse lugar, concitar apoyo político y conseguir recursos dentro de sus propios espacios.

ALCANZAR A LOS JOVENES CON TODAS LAS HERRAMIENTAS

Entramados sale a buscar a los jóvenes a los barrios para acompañarlos. Y escucharlos, conocerlos, saber cuáles son sus inquietudes y necesidades. Esta forma de abordaje es única y restituye derechos, principalmente el derecho a ser escuchados y tener en cuenta sus opiniones.

Solo en materia de vinculaciones interinstitucionales se realizaron más de 8.800 “articulaciones” (gestionar una vacante educativa, un turno médico, una beca). Pero parte fundamental del programa es convocar a los jóvenes a formar parte de grupos, de actividades que sean de su interés. A lo largo de la provincia, ya se realizaron más de 1.800 encuentros en talleres de barbería, panadería, reparación de motos, fútbol o boxeo. Aunque a simple vista parecen simples actividades recreativas o de capacitación, en realidad cumplen un rol fundamental: son espacios donde los jóvenes encuentran un lugar de pertenencia, aprenden un oficio que les permite pensar en un futuro laboral mientras que construyen un vínculo de confianza con referentes adultos que los escuchan sin juzgarlos pero que, a la vez, establecen acuerdos, responsabilidades comunes y límites con los adolescentes y jóvenes que participan.

Los números del primer año demuestran el impacto: el programa ya alcanzó a más de 7.500 chicos y adolescentes a través de distintas actividades grupales y abordajes individuales, donde más de 3.000 cuentan con un acompañamiento personalizado registrado. Un dato revelador es que es que de los 7534 jóvenes alcanzados, 2200 no tenían ningún registro de un contacto previo con el Estado. Es decir, Entramados fue a buscarlos allí donde nadie más llegaba.

Como parte de este trabajo, Entramados también creó y consolidó una nueva institucionalidad: redes de articulación en cada municipio para mejorar respuestas que permitan llegar a niños, niñas, adolescentes y jóvenes que están en riesgo de comenzar trayectorias de transgresión, que ya las iniciaron, que están cumpliendo medidas ordenadas judicialmente en libertad o en centros cerrados o que se encuentran próximos a egresar de los mismos.

El programa se elaboró y se implementa en diálogo con especialistas y distintas instituciones. UNICEF brindó sus aportes para el diseño y en la actualidad, junto a la Universidad Nacional de San Martín realizan una formación específica, destinada a los equipos territoriales del programa con el propósito de fortalecer las capacidades de los ámbitos locales para el abordaje del delito adolescente.

¿Y EL DELITO?

 Trabajar en la faceta preventiva no implica desconocer que los delitos ocurren. La faceta reactiva incluye todas las herramientas estatales que se activan una vez que se detecta un hecho delictivo. Pero frente al slogan “delitos de adultos penas de adultos” desde el Programa se sostiene que muchos jóvenes pueden construir identidad alrededor de la posesión de armas o la participación en delitos, pero que estas trayectorias están condicionadas por estructuras de oportunidad delictiva vinculadas a adultos, mercados ilegales y redes criminales.

Por ello, Entramados enfatiza la necesidad de desarticular las estructuras delictivas que involucran a jóvenes mediante investigaciones judiciales y trabajo coordinado entre la justicia, el Ministerio de Seguridad, la policía provincial y los municipios. En otras palabras, responder con medidas de control penal a los adultos que usan jóvenes para delitos de adultos.

Frente a la lógica de cerrar puertas y apostar exclusivamente al castigo, Entramados es testimonio de otra salida posible. Cuando el Estado escucha realmente a los pibes y los pone en el centro de la política pública, apuesta a los barrios con recursos, paciencia, afecto y presencia institucional, se empieza a construir comunidad donde antes solo había exclusión y destino de encierro y emergen otras trayectorias posibles para los jóvenes.

FUENTE:  CEDAF ARGENTINA

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