Buenos Aires, 18 de diciembre de 2025 — Una jornada de fuerte protesta sindical se vivió este jueves en el centro porteño, donde la Confederación General del Trabajo (CGT) encabezó una masiva marcha contra el proyecto de reforma laboral impulsado por el Gobierno nacional, acompañada por gremios estatales como la Asociación Trabajadores del Estado (ATE) y diversas organizaciones sociales y políticas. (LA NACION)
La protesta se organizó en rechazo a un proyecto de ley que se debatía en el Senado y que, según los sindicalistas, implicaría un retroceso en derechos laborales y una precarización del empleo. (LA NACION)
En el corazón de la movilización, el triunvirato que conduce la CGT —con los secretarios generales Jorge Sola, Cristian Jerónimo y Octavio Argüello al frente— leyó un documento crítico en el que consideró que las modificaciones propuestas por el Ejecutivo representan “un ataque a la dignidad de los trabajadores” y advirtió sobre el riesgo de mayores desigualdades. (Todo Noticias)
La iniciativa oficial, presentada como una “modernización” de las normas laborales, incluye propuestas para limitar el derecho a huelga, flexibilizar jornadas laborales y reducir los montos de indemnización por despido, además de ampliar las actividades consideradas esenciales, lo que, según los sindicalistas, debilitaría el poder de las organizaciones gremiales. (LA NACION)
Un paro nacional y plan de lucha abierto
Más allá de la marcha principal, la ATE confirmó un paro nacional de actividades estatales que acompañó la protesta con sus columnas y medidas de fuerza, generando además la adhesión de otros sindicatos que convocaron a retiros y paros en sectores clave de la administración pública. (El Destape)
Al cierre del acto, los dirigentes sindicales ratificaron que la movilización no se circunscribe a una sola jornada: aseguraron que, de no producirse modificaciones en el contenido del proyecto, evaluarán un paro general en todo el país durante las primeras semanas de 2026. (Ambito)
Presión política y repercusiones
El impacto de la protesta se extendió al ámbito legislativo: tras la movilización, sectores del Senado decidieron posponer la discusión formal del proyecto de reforma laboral hasta febrero de 2026, en un intento por abrir espacios de debate y evitar mayores tensiones en plena temporada de fin de año. (El Ciudadano)
La marcha también registró apoyo de figuras políticas y la participación de organizaciones políticas. Esta articulación marcó un frente plural en torno a la defensa de los derechos laborales vigentes. (LA NACION)
Balance de la jornada
La movilización de la CGT y sus aliados sindicales se perfila como uno de los episodios de mayor presión social sobre el Gobierno de Javier Milei desde el inicio del debate parlamentario, reflejando el profundo rechazo de amplios sectores organizados a la reforma laboral propuesta. Las tensiones permanecerán abiertas durante los próximos meses, mientras la dirigencia sindical sostiene que la defensa de los derechos laborales exige mantener “un plan de lucha sostenido” y continuidad de acciones colectivas. (Ambito)







