Un interesante debate se desarrolló en el Honorable Concejo Deliberante de Monte en relación al proyecto para implementar un cianosemáforo. El mismo fue presentado por Fuerza Patria. Los argumentos esgrimidos se pueden sintetizar en el cuidado de la salud de la comunidad, proponiendo una señalética simple y económica, que incluye un código QR, y que complemente otras fuentes de información sobre el tema. La iniciativa no buscaba generar alarma alguna, sino garantizar y facilitar el derecho a la información de quienes estuvieran preocupados por esta problemática.
La postura negativa, que resultó mayoritaria, fue la sostenida por el oficialismo y La Libertad Avanza. Los mismos argumentron sobre los riesgos que una eventual interpretación alarmista frente a un código QR podría generar en el turismo y el impacto negativo entre los comerciantes y empresarios locales. Asimismo, se relativizaron los riesgos (baja preligrosidad, con índices cero de mortantad) y se cuestionó la calidad de la información provincial, aduciendo que no estaba suficientemente actualizada.
Sintéticamente, podemos resumir ambas posiciones en la defensa de la salud de la comunidad tanto locales como turistas, frente a intereses económicos de comerciantes y empresarios locales.
Es sabido que las cianobacterias constituyen un determinante emergente de riesgo sanitario en lagunas, embalses, lagos someros, etc., particularmente cuando el cuerpo de agua recibe un exceso de determinados nutrientes, ello potenciado por el cambio climático. Las cianobacterias son microorganismos fotosintéticos naturalmente presentes en aguas dulces. El problema no es su presencia per se, sino su proliferación masiva y la consecuente producción de cianotoxinas.
La Organización Mundial de la Salud indica tres rutas principales de exposición: la ingestión, el contacto dérmico y la inhalación.
Entre los efectos en la salud, se pueden mencionar dermatitis, irritación ocular y respiratoria, gastroenteritis (náuseas, vómitos, diarrea), daño hepático parálisis, convulsiones en casos severos, y alteraciones renales, entre otras afecciones. Si bien ninguna de ellas es necesariamente letal, no deja de resultar preocupante, en particular por su impacto en niños y determinados grupos específicos que pudieran tener alguna situación de base que agrave o complique estos síntomas.
El impacto también afecta la salud animal y de los ecosistemas, lo que se traduce en mortalidad masiva de peces, aves y ganado, alteración del ecosistema acuático, entre otras cuestiones.
Esta información se puede verificar en:
World Health Organization – Toxic cyanobacteria in water – Second edition (2021)
World Health Organization – Toxic Cyanobacteria in Water (1999)
World Health Organization – Guidelines for Drinking-water Quality – Microcystins (2022)
World Health Organization – Management of cyanobacteria in drinking-water supplies (2024)
Como así también en fuentes locales de la UNLP: Universidad Nacional de La Plata – Cianobacterias y cianotoxinas (2008)


