En 1977, un grupo de mujeres sin formación científica, perseguidas por una dictadura, formuló una pregunta que la genética mundial nunca había tenido que responder: ¿cómo probar que un niño es nieto de una persona cuando sus padres están muertos o desaparecidos? Esa interrogante, nacida del terror estatal y del amor obstinado, no solo permitió restituir 140 identidades robadas hasta julio de 2025, sino que obligó a la ciencia a inventar herramientas que hoy se usan en seis continentes para identificar víctimas de genocidios, guerras y desastres.

- El contexto que obligó a la ciencia a reinventarse
Entre 1976 y 1983, la última dictadura cívico-militar apropió ilegalmente alrededor de 500 niños y niñas, hijos de detenidos-desaparecidos. Las Abuelas de Plaza de Mayo, fundadas en 1977, enfrentaron un vacío técnico absoluto: la genética forense de la época solo resolvía paternidades directas. No existía método validado para “saltar una generación”.
La chispa documental es unívoca en los tres artículos: en 1979, un aviso en un diario de La Plata sobre una prueba de sangre para manutención hizo que las Abuelas pensaran: “Si sirve para un padre, quizá sirva para una abuela”. Ese razonamiento llevó, vía la American Association for the Advancement of Science (AAAS), al contacto con genetistas internacionales.
- 1984: el año cero del índice de abuelidad
En junio de 1984 Mary-Claire King viajó a Buenos Aires invitada por la AAAS y la CONADEP. Trabajó en el Servicio de Inmunología del Hospital Carlos A. Durand junto a Ana María Di Lonardo. En cinco minutos el equipo local comprendió la estadística bayesiana desarrollada con Pierre Darlu y la aplicó.
El método combinaba cinco sistemas sanguíneos, quince enzimas eritrocitarias y antígenos HLA. La probabilidad de parentesco alcanzaba el 99,9 %. El primer artículo científico que lo documenta es “Human genetics and human rights: Identifying the families of kidnapped children” (Di Lonardo, Darlu, Baur, Orrego y King, American Journal of Forensic Medicine and Pathology, 1984), citado textualmente en los tres documentos.
Ese mismo año se produjo el hito judicial verificado por el sitio oficial de Abuelas: el 1 de junio de 1984 se analizó la sangre de Paula Eva Logares y de su abuela Elsa Pavón (fundadora de la organización). Los resultados confirmaron la identidad. El 13 de diciembre de 1984 la Justicia restituyó a Paula su nombre verdadero. Fue “el primer caso en el que la Justicia utilizó como prueba de filiación los análisis genéticos”.
III. El Banco Nacional de Datos Genéticos: la institución que la lucha inventó
Para que las identificaciones no dependieran de la vida de las abuelas, se necesitaba un archivo permanente. El 13 de mayo de 1987 el Congreso sancionó la Ley 23.511; el 1 de junio fue promulgada por Raúl Alfonsín. El BNDG nació en el mismo Servicio de Inmunología del Durand y fue el primer banco de datos genéticos del mundo creado específicamente para restitución de identidad en crímenes de lesa humanidad.
En 2009 la Ley 26.548 lo convirtió en organismo autárquico bajo Ciencia y Tecnología y restringió su uso exclusivamente a delitos cometidos hasta el 10 de diciembre de 1983. Su archivo digital lleva desde 2022 el nombre de Víctor Penchaszadeh, uno de los genetistas argentinos que acompañó el proceso desde el exilio.
- Las herramientas que nacieron para ellas
- Índice de abuelidad (1984): cálculo bayesiano de parentesco abuelos-nieto.
- ADN mitocondrial (post-1984): King y Allan Wilson explotaron su herencia materna exclusiva y su región hipervariable. “Era como si Dios hubiera creado el ADN mitocondrial para las Abuelas”, recordó King en 2025. Permitió identificar con una sola abuela o tía materna.
- Posteriormente: cromosoma Y, STRs y secuenciación de nueva generación (NGS), que hoy alcanzan probabilidades de 1 en un trillón.
Mariana Herrera Piñero, directora del BNDG, ha señalado que la nueva frontera es el índice de bisabuelidad para casos donde la información está incompleta.
- El contador que no para y el legado global
Al 7 de julio de 2025 se restituyó el nieto 140, hijo de Graciela Alicia Romero y Raúl Eugenio Metz. Abuelas mantiene abierto el buscador de más de 300 casos pendientes.
Las técnicas argentinas se aplicaron en Guatemala, Perú, Colombia, Bosnia, Ruanda, El Salvador y en la identificación de soldados estadounidenses desaparecidos en Vietnam y Corea. En 2025 la Academia Nacional de Ciencias de EE.UU. entregó a King su Public Welfare Medal, citando explícitamente su trabajo con las Abuelas.
La Convención sobre los Derechos del Niño de la ONU (1989) incorporó los artículos 7, 8 y 11 sobre derecho a la identidad gracias a la incidencia argentina.
- La ciencia que se redimió
Víctor Penchaszadeh sintetizó: la genética tiene una historia de abusos; con las Abuelas se redimió. Las tres fuentes coinciden en que antes de 1977 la identificación por parentesco era un problema de laboratorio; después, se convirtió en instrumento de justicia y reparación.
Estela de Carlotto, al anunciar el nieto 140, dijo: “Con la restitución confirmamos que nuestros nietos y nietas están entre nosotros. Y gracias a este trabajo, seguirán apareciendo”.
Las Abuelas nunca se autoproclamaron científicas. Ellas solo exigieron una respuesta ética. La ciencia, obligada por ese reclamo, expandió sus límites y hoy protege identidades en todo el planeta. Esa es la deuda que la genética mundial tiene con un puñado de mujeres argentinas que se negaron a olvidar.
Legado Científico y Humanitario Global
La lucha de las Abuelas no solo restituyó la identidad de más de 130 nietos (como Ignacio Montoya Carlotto o Guillermo Pérez Roisinblit), sino que también modificó la arquitectura de los derechos humanos a nivel internacional.
- Cláusulas Argentinas: Su incidencia logró que la Convención sobre los Derechos del Niño de la ONU (1989) incluya los artículos 7, 8 y 11, que consagran el derecho a la identidad como un derecho humano autónomo.
- Exportación del Modelo: Las técnicas desarrolladas en Argentina se han aplicado para identificar víctimas en conflictos de Bosnia, Ruanda, El Salvador, México, Chile y Filipinas.
- Ciencia Ética: La genética, históricamente vinculada a la eugenesia y el racismo, encontró en la búsqueda de las Abuelas una forma de redimirse, poniéndose al servicio de la verdad y la reparación histórica.
Fuentes principales contrastadas y citadas
- Sitio oficial Abuelas de Plaza de Mayo (abuelas.org.ar, consultado marzo 2026).
- Portal BNDG – argentina.gob.ar (historia y leyes 23.511 y 26.548).
- Di Lonardo et al. (1984), American Journal of Forensic Medicine and Pathology.
- King entrevistas y discurso NAS 2025 (abuelas.org.ar/prensa).
- El País, Reuters y Wikipedia (actualizado 2026) para la restitución 140 y fechas judiciales.

