Javier Madanes Quintanilla cerró FATE y se muda a la energía. El líder de la UIA ahora es empresario minero. Pero los sectores estrella del modelo libertario no logran reemplazan el empleo industrial.
El modelo de Javier Milei acelera una mutación estructural de consecuencias peligrosas en ese gran país de clase media que supo ser la Argentina, sostenida por un entramado industrial. La reconversión está a la vista. Los empresarios líderes de la industria argentina salen del acero, el aluminio, la manufactura clásica, y se suben al petróleo, el gas, la energía eléctrica y la minería. No es una moda. Es un cambio de matriz productiva.
Un proceso que encontró en el cierre de FATE su símbolo de época. Veamos la trayectoria de su dueño, Javier Madanes Quintanilla. Paladar negro de la argentina industrial junto a figuras como Paolo Rocca de Techint, Madanes Quintanilla profundizó con el nuevo gobierno un acelerado giro hacia la energía. Su holding controla la Hidroeléctrica Futaleufú, en Chubut, construida para abastecer a Aluar, su empresa de aluminio afectada por una doble pinza: los aranceles de Trump -que siguen vigentes pese al acuerdo comercial con la Argentina- y la decisión del gobierno de Milei de eliminar los aranceles al aluminio que proviene de China.
Milei se suma sin chistar a las iniciativas más disparatadas de Trump, pero parece inmune al proteccionismo industrial de su admirado colega de Estados Unidos.
Madanes Quintanilla profundizó además su apuesta por energías renovables. El Parque Eólico Aluar implicó inversiones cercanas a los 400 millones de dólares. El objetivo es alcanzar 582 MW de capacidad instalada, lo que lo ubicaría entre los complejos eólicos más grandes del país.
A través de Genpat, el holding de Madanes Quintanilla, participa también en transporte eléctrico y su división de ingeniería presta servicios incluso en Vaca Muerta. Madanes dejó de ser solo un industrial electrointensivo. Es un jugador energético integral.
El dueño de Fate también incursionó en almacenamiento. Participó en la licitación AlmaGBA para sistemas de almacenamiento en pilas gigantes que garanticen suministro eléctrico para el AMBA. Entre los ganadores figura Aluar, junto con empresas como Central Puerto, Genneia, YPF Luz y Coral Energía.
El espejo inevitable es Paolo Rocca. Techint volcó su músculo financiero hacia la energía. Su petrolera Tecpetrol anunció inversiones por 2.500 millones de dólares para expandir su producción en la cuenca neuquina. Mientras que Tenaris, su brazo industrial, invirtió más de 400 millones en parques eólicos en los últimos años y comenzó uno nuevo en Olavarría con una inversión cercana a 214 millones. A través de TechEnergy Ventures destinó unos 40 millones a startups vinculadas a litio, baterías y captura de carbono.
FUENTE: La Política online



